Australia y Facebook están enfrentadas en un nuevo episodio de un gobierno contra el poder de las redes sociales.

Todo comenzó con una ley que busca obligar a las organizaciones a pagar a las empresas de noticias australianas por el uso de sus informaciones. Google, por lo menos, se plegó a esa legislación y pagará, luego de una negociación.

Facebook Australia

Pero la empresa de Mark Zuckerberg se declaró en rebeldía.

¿Qué hizo Facebook? Bloquear las noticias en su red. Los australianos que buscaron informarse a través de la gran F no pudieron hacerlo.

Y allí ardió Troya.

 

La posición de Australia frente a Facebook

El primer ministro australiano Scott Morrison señaló que la medida demuestra que “las grandes compañías tecnológicas son más grandes que los gobiernos, y que las reglas no deben aplicarse a ellos”.

“Las acciones de Facebook para no hacerse amigos de Australia hoy, cortando los servicios esenciales de información sobre los servicios de salud e inteligencia, fueron tan arrogantes como decepcionantes”.

Scott Morrison, primer ministro de Australia.

El tema es que el bloqueo de los servicios de noticia durante la pandemia resulta echar gasolina al fuego. Son muchas las personas que lo utilizan para informarse sobre el COVID-19, así como cientos las organizaciones que tienen sus campañas de salud en la red.

“Estas acciones”, continúa el primer ministro Morrison, “solo conforman las preocupaciones que expresa un número cada vez mayor de países”.

“No nos intimidará el BigTech que intenta presionar a nuestro parlamento”, agregó Morrison.

 

El apoyo de otras naciones a Australia

Políticos de otros países apoyaron al gobierno australiano.

David Cicilline, representante demócrata en Estados Unidos, tachó a Facebook de “poco compatible con la democracia”. “Intentar poner de rodillas a un país entero por los términos de Facebook es la admisión más contundente del monopolio del poder”, afirmó.

Mientras, el diputado conservador británico Julian Knight catalogó las medidas de la compañía de Zuckerberg de “profundamente perturbadoras”.

En la medida de fuerza, sigue ganando Facebook. ¿Se mantendrá firme? ¿Cambiará su proceder?