En mitad del océano Atlántico se encuentra la Isla Gough, perteneciente al Reino Unido. Este territorio mide apenas 13 x 7 kilómetros, pero sufre un problema enorme: sus aves marinas se están extinguiendo. Y todo por causa de unos ratones gigantes.

Gough forma parte de la isla de Santa Elena, la recordada morada final de Napoleón Bonaparte. Apenas solo doce científicos conforman la población del lugar.

Una de las aves marinas que ha sobrevivido a la masacre.

De acuerdo con los científicos, estos ratones miden un 50% más que los comunes. Su voracidad es tal que, de seguir campantes, acabarán dentro de unos 36 años con las aves marinas.

Las principales víctimas de los ratones son los priones, aves marinas que pertenecen a la familia de las Procellariiformes.

 

¿Cómo salvar a las aves marinas de los ratones gigantes?

De acuerdo con la RSPB, una institución conservacionista, los polluelos priones han desaparecido hasta un 9% anual por los ataques de los ratones. Sus estudios se remontan hasta el año 2014.

De entre más de 50 nidos, solo un polluelo ha sobrevivido del grupo de este año. Incluso, los padres de los polluelos abandonan el nido ante la imposibilidad de defenderse de los ratones.

La población de aves marinas se está extinguiendo por los ratones.

Con la presencia indiscriminada de los roedores, existe un 31% de probabilidades de que las aves marinas se extingan en Gough para 2057.

¿Pero cuál es la petición de los científicos? Que los organismos gubernamentales se avoquen a la caza de los ratones. “Si son erradicados”, dice la RSPB, “hay una alta probabilidad de que la población se estabilice y se recupere lentamente”.

Un problema gigante para esta ínfima isla, perdida en medio del azul atlántico.