El 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, iniciativa promovida por la Asamblea General de la ONU, para reconocer el papel clave de las mujeres en las actividades científicas y tecnológicas.

Aunque las oportunidades de acceso a la educación superior se han equilibrado, pues cada vez hay más mujeres que estudian carreras de ciencia, tecnología y matemáticas, sigue existiendo una brecha en cuanto al desarrollo profesional: de 10 investigadores, apenas tres son mujeres.

Esto, porque las mujeres no encontramos espacios adecuados para desarrollar una carrera científica o quedamos al margen de oportunidades y reconocimiento.

Como le pasó a algunas de estas destacadas científicas de las que hablamos muy poco.

Marie-Anne Paulze

Durante mucho tiempo esta mujer francesa fue considerada solo como la esposa de Lavoisier, el científico que fundó las bases de la química moderna.

Como muchas mujeres nobles de finales del siglo XVIII, aunque no había ido a una universidad, Marie-Anne había sido educada en ciencias y artes, así que cuando se casó con Antoine Lavoisier, no solo se interesó en sus trabajos científicos, sino que se involucró en ellos.

Elaboraba las bitácoras en las que registraba con detalle sus experimentos, en las que incluía ilustraciones muy detalladas de los aparatos que usaba: no solo fue su ayudante en el laboratorio, sino una colaboradora que contribuyó a que se establecieran las bases de la Química como la conocemos ahora.

Retrato de Monsieur Lavoisier y su esposa

Cecilia Payne

Esta astrónoma nacida en 1900 en Reino Unido, propuso en su tesis doctoral que el hidrógeno y el helio son los elementos que constituyen a las estrellas.

Sin embargo su conclusión, obtenida de la observación del espectro del Sol, no fue aceptada inicialmente por los astrónomos del mundo, aunque después se confirmó que era correcta, le pidieron que retirara esa afirmación de su tesis.

Lise Meitner

Física austriaca de ascendencia judía, especializada en radioactividad y física nuclear. Junto con su colega y amigo Otto Hahn descubrió el elemento protactinio en 1918, también junto a él formó parte del grupo de científicos que descubrió la fisión nuclear: el rompimiento de los núcleos de los átomos; principio que se usa en las armas nucleares, pero también en la generación de energía eléctrica en las centrales nucleares.

Por ese trabajo Hahn recibió el premio Nobel de Química en 1944, pero ella no. Además, al principio de la Segunda Guerra Mundial tuvo que huir de Europa por la persecuión nazi.

Lise Meitner

Marie Maynard Daly

Obtuvo su doctorado en química en la Universidad de Columbia en 1947 y así se convirtió en la primera mujer afroamericana en alcanzar ese logro. Se dedicó a la bioquímica, especialmente a investigar sobre cómo ciertas moléculas como las proteínas o los lípidos afectan ciertos procesos del cuerpo.

Propuso la relación entre la hipertensión y los altos niveles de colesterol en la sangre, y por lo tanto con la aterosclerosis: la condición en la que se forman placas de grasa que obstruyen las arterias.

Chien-Shiung Wu

Física experimental estadounidense, nació en China en 1912, donde estudió matemáticas y física. Emigró a en 1936 EE. UU. para estudiar un doctorado en la Universidad de California en Berkeley. Se dedicó al estudio de la radioactividad y durante la Segunda Guerra Mundial colaboró en el Proyecto Manhattan, para desarrollar la bomba atómica.

Además, diseñó un experimento para determinar el comportamiento de ciertas partículas subatómicas, a partir de la explicación teórica de sus colegas los físicos Chen Ning Yang y Tsung Dao Lee, quienes ganaron el Premio Nobel de Física en 1957, que ella pudo haber compartido, pero no fue así.

Así que aunque vayamos en camino a un mundo más equitativo es importante notar que hay mucho trabajo por hacer, empezando por reconocer, por ejemplo, las contribuciones de muchas científicas a lo largo de la historia.